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domingo, 13 de enero de 2019

Sobremesa

Para mi padre 

Escucho cuando rompe la naranja como una explosión de vida y tú giras los ojos hacia el cielo y entonces me doy cuenta de lo vulnerable que soy cuando me alejo de alguien. Podría lanzarme a los leones por ti y sin embargo prefiero contestarte que no me importas. Se me envenena la lengua con confianza y con confianza te digo que no he visto más templanza que la tuya en el sufrir, más calma a la hora de afrontar. Nunca he entendido tu manía de llamar sin responder ni el final de tus ojos chinos de piedra iguales que los míos. Creo que eres como esa naranja que te estás comiendo: una piel dura por fuera y un montón de vida por dentro.

lunes, 7 de enero de 2019

Yo no tengo la culpa


Sé que dejé mis ruedas 
marcadas en tu pecho 
cuando me fui 
y yo no tengo nada en contra de ti, pero 
no me gusta como hieres. 

Si no puedes ver mi huella 
porque la venda te pesa cien kilos, 
si no puedes mirarte y verte 
sin un espejo,
si no puedes robarle a tu orgullo 
un segundo de tregua;

si no puedes hacer nada de eso, 
entiende que para mí 
ojalá te vieras 
como yo te veo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Rebobinar


Hace tiempo que no vuelvo aquí, aquí que es más bien cuándo, tú ya me entiendes. 

No me digas que no has pensado en cuando éramos luz de coral, antes de sobrevivir, antes de los ciclones, antes de todo. No me digas que tú eres de piedra y  no recuerdas las manos, la voz, no me digas que el verano es un resquicio del invierno y que no te acuerdas de las tardes en el patio de alante tomando café, leyendo revistas o de las siestas en el sofá con las persianas bajadas. No me digas que no te acuerdas de cuando éramos todos uno, cuándo los padres jugaban la partida de noche, cuando nos íbamos del brazo a tirar la basura, cuando venías a buscarnos a la plaza después de cenar. No creo que la tierra haya borrado tu memoria, no creo que no sepas quién soy, no creo que el suelo se haya tragado tu amor. Necesito refugiarme en tanta gente que me falta país, necesito tanto sentirme contigo que no puedo imaginarnos en otro lugar que no sea este. Necesito llorarte cada día y cada año. Necesito mi mundo entero con todas sus piezas fundamentales, todas vivas; necesito retroceder en el túnel, necesito no salir nunca. 

No existe más dolor que yo, no existe pena más grande que la mía, no pueden desmembrarse más las ramas de este sauce, no puedo querer con más fuerza atrapar las paredes del tiempo y arañarlas y darles la vuelta hasta retroceder hasta la fecha que tú y yo estamos pensando, cuando soñar era gratis y no esperábamos la tormenta, cuando nos abrazábamos sin decirnos adiós cada día.

La tía Nuria me dijo ayer que en el fondo hemos tenido mucha suerte. Llevaba puesto tu reloj como amuleto y claro que lo usa para mirar la hora, los minutos y los segundos; pero yo sé que le da cuerda hacia atrás cuando nadie mira, por si acaso funciona. Tal vez algún día funcione.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Tengo el corazón escuchando

Me oigo a lo lejos como un murmullo lejano.
Tranquila que ya te he visto.
Tranquila que te voy a dejar salir.

Estás en las vísceras donde naciste 
y te remueves y acabas de despertar 
y yo te he escuchado rugir 
y ya no puedo ni quiero callarte.

Has saltado desde el tejado
y puedes y sabes flotar, levitar.
Qué maravilla tenerte, mirarte.

Qué injusto sería apagarte
qué locura no invitarte a la fiesta.
Qué manía tienes de romperte 
y de romperme la cabeza.

Haremos equilibrios sobre el papel
buscando el epicentro, el metal.
Dividiendo aquello que sume, 
buceando al fondo del mar.

Que ya no puedo ni quiero callarte.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Cuando se congeló el tiempo

Ocurrió un amanecer de septiembre, sobre las cinco de la mañana. No dormí nada en toda la noche y soñé con una camilla de hospital y tus manos hinchadas y heladas. Yo sólo repetía: abuelo, ¿por qué estás tan frío, por qué estás tan frío? Tú me soltabas la mano despacio y te emborronabas como una acuarela empapada por el agua. De repente me desperté en la cama de mi hermano con una anguila retorciéndose en mi corazón, pero el mundo en calma. Cuando pensaba que todo había sido sólo un mal sueño, una cena pesada, la incertidumbre clavándose en mi centro como un puñal, sonó el teléfono. Las cinco y diez: la hora exacta en la que se congeló el tiempo. Y yo, que no sabía que acababas de despedirte de mí para siempre,  salí fuera y fumé y fumé en la terraza, pidiéndole al cielo que no te llevara, envuelta en una manta de cuadros como un rollito de primavera sentada en una silla de playa.


lunes, 10 de septiembre de 2018

La disculpa

Puede que al final tengas toda la razón y tú y yo no seamos más que zumo de granadina que se desliza entre las manos de los enamorados temporales cuando se besan en una discoteca; desconocidos que hacen como que se conocen de toda la vida mientras se abren en canal. Puede que tú y yo no seamos más que un "te acompaño hasta el tren y un café" , un "te dejo aquí bajo la lluvia y nuestros paraguas amarillos" y un "perdóname por hacerte pensar lo que no era, de verdad, perdóname por hacerte ver lo que no era." 

Cuando me dé el último baño y la sal ya no se quede pegada a mi piel y los números indiquen otra latitud que no era la tuya, me perdonarás entonces por pensar que podríamos protagonizar una canción de indie corriendo como locos por Gran Vía para luego estallar en alguna esquina de la ciudad. Me perdonarás también por estar viva y por sonreír sin respirar. Hoy me vas a perdonar a mí por abrazarme a tus costuras cuando nadie me quiso. 

lunes, 20 de agosto de 2018

Desde la baranda



Hay un rincón en el tiempo donde se respira hasta el olor de las estrellas, el dolor de todas ellas. Todos tus amigos pensarán que estás loco por amar un lugar tan vacío y hecho de aire, lleno de cosas que se apagan y se clavan en el centro de los ojos. Pero tienes tus manías y estarías de por vida echando agua a tu raíz. Porque igual que viene luego el invierno sin la paz que tanto dabas, con los días descontados ya quemados en la pira del verano, solo queda esperar un nuevo ciclo lunar que nos devuelva a esa inercia que te deja con la tripa revuelta y el corazón brillando en un puño. 

jueves, 16 de agosto de 2018

Camino


Los árboles que arañan a las nubes cuando sale el sol son como la muerte de sus hojas en claroscuro. La tierra nos llama hacia el suelo cuando avanzas en la autopista, los cuerpos se corvan y caen, sus mentes se alzan y vuelan.

viernes, 27 de julio de 2018

Cuando me bebes

A veces pienso:
que me tomas por la cura de tus heridas, 
y yo solo soy el veneno que te anestesia.

jueves, 17 de mayo de 2018

Ahora y desde aquí

No quiero ver películas de amor que me recuerden cuando existía el amor y yo podía tocar sus hebras y trenzarlas en mi pelo. Cuando todo eran columpios y estábamos en lo alto rozando las nubes con los dedos de los pies. Cuando los buenos días y las buenas noches se podían saborear como una macedonia de momentos puros que eran cortos pero frescos y puros, como cuando me quedaba quieta mirando-te.

No quiero que se me aparezca tu cara en medio de la noche; no quiero pasar dos veces por tu espejo y no quiero tener que rezar a Dios por las hormigas del desierto.