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domingo, 17 de noviembre de 2013

Una de miedo:

Si alguna vez oyes susurros de fondo, como si alguien te llamara a lo lejos, no escuches. O escucha si quieres, pero no obedezcas. Bueno, obedece pero no cumplas del todo con tu palabra. Vale, cumple pero solo una vez. Ni dos ni tres.
Si alguna vez notas pensamientos oscuros corriendo por tu cabeza, haciendo ruido al pisar y repitiendo una y otra vez lo mismo, átalos a la pata de la mesa con una cuerda de acero, para que no se escapen. Si se escapan y te arañan los brazos con sus dedos de alambre, préndelos fuego. Si alguien te pregunta por las cicatrices... tú no sabes nada.
Si alguna vez respiras un aire más frío de lo normal, tápate la nariz. Si alguna vez te da la sensación de que vas demasiado deprisa y se te han mojado los frenos, no tengas miedo y para en medio del bosque, descansa. Pero si alguna vez la ves a ella, tiembla, no la escuches...
y corre, o estarás muerta.



martes, 1 de mayo de 2012

Autodestrucción.

- ¿Por qué lo haces?

Me quedo en silencio. 
No tengo una respuesta a esa pregunta. Empezaría diciéndote que no entiendo de qué me estás hablando, que te explicas fatal, que tu pregunta no va a ninguna parte y que eres un descarado. Pero luego, probablemente, le echaría la culpa al cambio climático, al la subida del precio de la gasolina o al la extinción del lince ibérico. Cualquier historia serviría para que no me preguntaras más sobre el tema.

+ El mundo es un asco. 

Me observas por encima de las gafas de sol con mucho desdén, y yo te lanzo una de esas miradas de NOSEDEQUEMEESTÁSHABLANDO. Y lo cierto es que sí sé de que me estás hablando. Claro que entiendo tu pregunta, pero si no te contesto es porque tú no entenderías mi respuesta. No existe el día en que te levantes por la mañana y pienses diferente al día anterior. No existe una respuesta. 

Lo que existe es un botón de AUTODESTRUCCIÓN que cuando lo pulsas inicia una cuenta atrás de tantos segundos como estrellas hay en el cielo, y ya no hay forma de pararlo. El tiempo te absorbe, la espiral se cierra. No entiendes nada ni a nadie, tú no deberías hacer lo que haces, tú no deberías tener este cuerpo y tú no deberías estar aquí. Y entonces llegan las ganas de ser y no poder. Y los miedos se ahogan en un vaso de vodka mientras cambio y cambio de canal en la tele porque en ninguno aparece la solución a un problema que no sé en qué consiste. 



''Los cristales rotos tintinean y agujeros negros se abren ante mis ojos, entonces el pájaro salvaje que permanecía encerrado en mi corazón bate sus alas frenéticamente y le dejo volar. Que se vaya.'' L.H.Anderson. 

sábado, 31 de marzo de 2012

Disfraces.

Todos los días me la cruzo por los pasillos, y todos los días me disfrazo de ella. Me visto con su olor, su manera de andar y su última sonrisa. Recojo todos sus gestos y todos sus parpadeos y los mezclo en un frasco pequeño que me guardo en el bolsillo de los vaqueros. Todas las prendas son suyas, ninguna mía. Me adapto, me moldeo a su forma de ser, de pensar y de sentir. Me pinto la cara con su mirada y repito todas y cada una de sus palabras. Me convierto en ella. De echo soy ella. Soy ella.

Mentira. No soy ella ni de lejos. ¿Por qué cojones no soy ella?  Quiero ser ella. Me muero por ser ella. Todo lo que yo tengo de terrible lo tiene ella de encantadora. Todo lo que a mi me sobra, a ella le falta. Todo lo que yo quiero tener... ella lo tiene. Todo. Ella no respira como las personas normales, ella no pisa el suelo cuando anda, ella no mira el mundo como lo miran los demás...porque ella no es de este mundo. Viene de una galaxia a millones de años luz, donde las niñas duermen en crisálidas azules para que el frío no arañe sus almas. Donde olvidan lo demás y se dejan llevar por las voces de sus cabezas. Niñas que hacen lo que les da la gana y como les da la gana. Nadie les pregunta por qué persiguen aquello o lo otro, nadie cuestiona sus decisiones y nadie, absolutamente nadie, les corta las alas. 
Ella viene de allí, yo lo sé.

Y todos los días me bebo un frasco de su esencia, cruzando los dedos para que me cuente ese secreto que la envuelve como un velo morado...para que me explique por qué ella puede y yo no. Para que me lleve con ella a su galaxia y me aleje de un mundo que me ahoga, me aplasta y me recuerda todos los días que yo soy yo...por mucho que me duela admitirlo.



sábado, 10 de diciembre de 2011

COLÚMPIAME


Me deslizo hasta el columpio y acaricio las cadenas. Duras, frías, fuertes. Ninguna motosierra podría romperlas, ningún incendio en el jardín podría calentarlas. Están forjadas para subir niñas hasta el cielo, con todo lo que eso conlleva. Son resistentes, de acero inoxidable. 
Qué ñoños parecen los columpios, y sin embargo qué bien se callan su fortaleza. 

A veces las personas nos parecemos a ellos. Avanzas, retrocedes, arriba, abajo. Dos cadenas fuertes te sujetan a la vida y te mueven siempre en la misma dirección. Tus palabras se confunden con chirridos metálicos. De ti depende subir mucho o caerte al suelo. Tú eres quien quiere coger la luna con las dos manos, y como ya eres mayorcita,  nadie te está empujando... son tus pies los que te impulsan. 

Somos como columpios. Cáscaras maquilladas envuelven nuestros cuerpos como si fueran papel de burbujas-anti-impacto. A veces un gracioso intenta explotar dos o tres y es necesario un chute de helio que las vuelva gorditas y redondas de nuevo. Pero a veces no hay ningún gracioso y eres la que perforas tu propia armadura para asomarte a ver qué hay dentro. Porque... ¿qué hay dentro? 
¿Somos realmente columpios, 
espejo de sueños por fuera pero fuertes y oscuros por dentro?

Algunos sí.

Algunos reventamos nuestras propias burbujitas y ni siquiera nos duele; nos miramos por dentro y nos llevamos una sorpresa de lo fuertes que podemos llegar a ser.
Toneladas de acero sin usar, sombras que chirrían como las cadenas del columpio que me están congelando la mano derecha y me hacen recordar que sigo aquí, en el jardín de la casa de los abuelos. Ya es la hora de cenar, debería ir. Pero el columpio me ha congelado las ganas de comer y una planta venenosa me ha encadenado a él. 

lunes, 16 de mayo de 2011

volarvolarvolarvolar

Voy a ser la más rápida.
Sin mediocridad, pasare tu examen práctico...
SIN TITUBEAR.

Tú que lees esto y me ves subida al borde del precipicio: sí, es lo que parece y yo voy a saltar.
(doy el 1º paso.)
No te preocupes por mí, no voy a hacerme daño.
PUEDO VOLAR, me están creciendo unas preciosas de alas de mil colores que me elevarán hacia el cielo.
Te miraré desde arriba y tu querrás estar conmigo.
¿No te gusta la idea y por eso gritas desde la cocina? 
No estoy rota, no tienes que intentar arreglarme; no puedes convencerme, mi idea es MÍA, me pertenece; tu no pintas nada en mi habitación, no quiero NI OLERTE.
no te escucho cantar...lalalalalalalalalalalalalalaaaa

(doy el 2º paso.)
QUE ME SUELTES!!
Voy a hacerlo, voy a saltar, quiero flotar.
No es culpa mía que tú no puedas seguirme al infinito, 
no es culpa tuya que yo haya provocado este desorden.
Si quieres verme feliz, debes dejarme el control, no puedo quedarme más tiempo aquí, son las 00:00 y tengo un avión que coger, tengo que irme, a facturar mis maletas.

(a punto de dar el 3º paso)
Miento si digo que no me apetece, miento si digo que no me importas, 
¿qué más da lo que diga hoy, si mañana ni yo voy a creérmelo?
Mira, otra sombra vino anoche a dormir a mi cabeza, dice que recuerdos para ti,
que me lleva con ella.

(3, 2, 1... despegue!)














lunes, 21 de febrero de 2011

Cuenta atrás.


En fin, son cosas que pasan. CUATRO (4) tonterías mal dichas y le vuelves a hablar.
Dices TRES (3) veces su nombre delante del espejo, con unas tijeras en la mano, 
a las DOS (2) de la madrugada, y por arte de magia aparece detrás tuya.
De pequeña me dijeron que no existían los fantasmas, pero yo conozco UNO (1) que no me deja dormir bien por las noches, se cuela por mi ventana y cierra la puerta con pestillo; para que nadie pueda molestarnos mientras hablamos de cosas que nadie entiende ni quiere entender.



martes, 21 de diciembre de 2010

dEsorDEn

Sólo quieres que alguien te diga quién ha sido el capullo que ha desordenado tus cosas, cambiándolas de sitio TODAS.
Bueno, y que te diga exactamente dónde estaban antes del dEsorDEn, porque tú no te acuerdas.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Frí

Las paredes que me aíslan de ÉL están a punto de caer...

Quiero sacarte de una vez, tienes que irte de aquí.
Bailaré entre tu mundo y el mío, y empezaré a congelarme por tu culpa.
Porque aguantar la presión está bien, pero evitar sentirla es mejor.
Yo no llegaré a soportarla, me quedaré por el camino;
porque el frío me ha propuesto un reto,
y a  mí..........................................................................me ponen los retos.