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jueves, 9 de enero de 2014

Mi historia y la de muchas otras



Media Verónica despierta,
le molestó la luna por la ventana abierta.

Va a decidir qué hacer cuando despierte del todo
y borrar con la mano lo que ayer escribió con el codo.

Media Verónica está rota, 
no tiene muchos años, pero le hicieron daño.

No va a saber qué hacer cuando no sople más viento,
no sabe distinguir el amor de cualquier sentimiento.

En la ventana hay una nota, 
el pájaro no vuela, tiene las alas rotas. 

El tiempo se consume y lo demás no cuenta. 

''La vida es una cárcel con las puertas abiertas''
Verónica escribió en la pared con la tripa revuelta.

[Habrá que ver si la crónica Verónica reacciona...]
*
Cuando la cabeza se divide en dos mitades 
y una duerme sin verdades, 
la otra te roba cada segundo
de tu camino y tu rumbo.
I.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Una de miedo:

Si alguna vez oyes susurros de fondo, como si alguien te llamara a lo lejos, no escuches. O escucha si quieres, pero no obedezcas. Bueno, obedece pero no cumplas del todo con tu palabra. Vale, cumple pero solo una vez. Ni dos ni tres.
Si alguna vez notas pensamientos oscuros corriendo por tu cabeza, haciendo ruido al pisar y repitiendo una y otra vez lo mismo, átalos a la pata de la mesa con una cuerda de acero, para que no se escapen. Si se escapan y te arañan los brazos con sus dedos de alambre, préndelos fuego. Si alguien te pregunta por las cicatrices... tú no sabes nada.
Si alguna vez respiras un aire más frío de lo normal, tápate la nariz. Si alguna vez te da la sensación de que vas demasiado deprisa y se te han mojado los frenos, no tengas miedo y para en medio del bosque, descansa. Pero si alguna vez la ves a ella, tiembla, no la escuches...
y corre, o estarás muerta.



lunes, 21 de octubre de 2013

Creo, casi con certeza, que durante toda mi vida te voy a echar de menos

A lo mejor soy yo, que estoy escuchando canciones de esas nuestras y me pinchan dentro, como en mitad del pecho. ¿No notas el agujero? Las jodidas letras me arañan las paredes de aquel beso que nos dimos. Y de aquel otro. Y de todos los que me robabas, y de los que te robaba yo a ti. 

Y ahora sentada en esta mesa, me quedo hipnotizada mirando las fichas amontonadas en el centro. Parecía una buena mano, tenía escalera de color a tu lado, tenía las ganas, tenía el cariño, tenía los recuerdos, tenía de todo que ofrecerte. Pero tú soplaste tan fuerte que salieron todas volando. Aposté todo por nosotros, y mis cartas se las llevó una ráfaga de miedo.

Porque el ritmo empieza cuando echas a andar, de cara contra una pared no hay ritmo que valga. Espero que te encuentres, que las piedras de tu camino te enseñen donde te has metido, que vuelvas a creer en tus cartas, que vuelvas a creerte capaz de todo.

Te quiero.





Ha llovido, pero siempre vendrás a mi cabeza cada vez que las escuche.

lunes, 10 de junio de 2013

El sueño de mis noches de verano.



Porque algo te habré aportado,
aunque sea una canción 
y hayan pasado mil años 
iluminas el cajón 
donde guardo mi pasado...






viernes, 3 de mayo de 2013

It was near the morning.

Tú respirando tranquilo,
yo dándote la mano por debajo de la manta,
despeinados y medio dormidos.

Ni por todo el oro del mundo cambio yo esta sensación, 
ni el beso que me das antes de cerrar la puerta...
y volver a casa.


martes, 23 de abril de 2013

Un café con sal

Todos los veranos me traes una bolsita de papel con alguna chorrada dentro que, probablemente, hayas comprado en un mercadillo cutre por 1,5€. Bueno, pues todos los veranos destrozo la bolsita ansiosa de ver lo que hay dentro... y todos los veranos me sorprendes. Si hay algo que haces de lujo es sorprenderme. ¿Te acuerdas de cuando éramos unos críos de nueve años? Tu tenías el pelo más rubio que ahora, y yo las gafas más grandes. Tu venías del otro lado del océano y yo nadaba de puta madre. Competíamos por ver quién acababa antes los deberes, o quién hablaba mejor inglés. Jugábamos uno contra otro en la mesa de ping-pong con una pelota roja gigante todos y cada uno de los recreos. 

Y ahora hemos crecido, ahora somos chicos mayores de esos que juegan en el patio de arriba y se quedan los viernes saltando en las colchonetas del gimnasio. Ahora somos tan mayores que nos hemos graduado en el instituto y vamos a la universidad, tan mayores que nos recorremos medio Madrid escondiendo regalos por las esquinas, tan mayores que cumplimos 19 añazos. Porque tú cumples 19 añazos, y me siento afortunada de pensar que la mitad los has vivido siendo mi amigo.

Tal vez no haya elegido bien las palabras de esta dedicatoria, tal vez no sepa elegir tu próximo regalo; pero hay algo que nadie me puede negar,  y es que, igual que  cuando éramos unos enanos, yo me he coronado eligiéndote en mi equipo.


Felicidades, te quiero.
Y sólo quedarán 
los buenos momentos de ayer 
que fueron de los dos
y hoy solo quiero creer...
Que recordarás
 las tardes de invierno por Madrid, 
las noches enteras sin dormir...

viernes, 1 de marzo de 2013

Te quiero en tierra firme.

Existen lugares secretos, escondidos y remotamente olvidados donde nos sentimos seguros y el aire huele mucho mejor. Normalmente, solo nosotros conocemos el camino de ida, lo que hace que sea aún más difícil volver a casa. Porque, por si no lo sabes, es muy importante volver a casa. Tú no lo ves, pero algunos nos rompemos en trocitos cuando te niegas a escuchar, ya no hay vía libre sin volver atrás. Y ahora que las luces pasan como libélulas doradas a ambos lados de ti, yo seré el colchón que amortigüe el impacto. Que si se avecina tormenta y cae el diluvio universal, yo te esperaré con una toalla seca y un chocolate caliente. Confía en mis manos, déjate cuidar y respira hondo: todo va a salir bien.
Ahora es el momento de pesar los minutos vividos en sonrisas. Ahora es cuando más me necesitas, no te vayas, no nos alejes. Sólo quiero que vuelvas a sorprenderme con pequeños detalles, que te gires para mirarme cuando ya me he ido, que me robes un beso cuando estoy enfadada. 

Porque somos compañeros de viaje, y si te has perdido, yo dibujaré el mapa que te devuelva a tierra firme.

 



Cuando te vuelva el corazón a su sitio, me lo agradecerás.

domingo, 10 de febrero de 2013

Permanecer.

Estás ahí desde el día en que abrí los ojos, o tal vez los cerré para siempre. Eres el frío que amenaza con congelarme, el insomnio que me mantiene en vela toda la noche, la sombra que duerme en una esquina de mi habitación bajo una montaña de culpa. Nunca podrán entenderte porque ellos no entienden nada, no son capaces de escuchar un susurro del viento. Por mucho que corran no podrán cogerte porque ellos no tienen alas, y por mucho que miren no podrán verte si tú no dejas que lo hagan.
Pero eres real, tan real como las nubes que, aunque no se puedan coger con las manos, son capaces de provocar una tormenta tan fuerte que toneladas de lluvia dejen la ciudad escondida bajo el agua. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Primavera ven, y cúrame el invierno.


Escucha, escúchala. Siente cada acorde rozándote la piel, cada palabra hablándote al oído. No es una canción, es un mensaje secreto que sólo algunos pueden comprender. Es una carta escrita con la misma tinta que corre por mis venas, con la misma tinta que colorea el tatuaje de mi espalda.

Letras pequeñas que corretean como hormigas dejando grabado un mensaje que, si escuchas bien, se aprecia entre el humo de un cigarrillo y los versos de las nubes de tu pelo.

domingo, 30 de diciembre de 2012

On the edge ______________________ .

Los que viven - Los que lo intentan.
Los que sueñan - Los que duermen.
Los valientes - Los cobardes.
Los sensatos - Los dementes.
Los que olvidan - Los que recuerdan.
Los amantes del orden - Los que son presa del caos.
Los que enseñan - Los que aprenden.
Los que tienen los pies en la tierra - Los que tienen los zapatos en la tierra y la cabeza en las nubes.
Los que se ríen - Los que provocan que te rías.
Los tuyos - Los demás.
Los que buscan y encuentran - Los que se pierden buscándose.
Los que poseen la felicidad - Los que son felices buscándola.

Existe una línea que divide el mundo en dos mitades que no son precisamente iguales. La mayoría de las personas sabe a cuál pertenece, y si no lo sabe se hace una ligera idea. El resto, la minoría, no tiene ni idea de en qué mitad incluirse... y algunos como yo, caminamos descalzos por la línea sintiendo en nuestras plantas de los pies que a cada nuevo paso avanzamos, pero sin saber muy bien hacia dónde.