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martes, 9 de octubre de 2012

Somos el tiempo que nos queda

Podría escribir sobre el tiempo páginas y páginas enteras de mi cuaderno, donde nacen mis palabras más sinceras. Sinceramente, pintaría el pasado como todo lo que me construye ahora, como los cimientos que sujetan el castillo de naipes que compone mi vida. Ya sean buenos o malos, los recuerdos es lo único que nadie nos podrá arrebatar nunca. Podrán robarnos el coche recién lavado, la paga de Navidad, el móvil en un descuido en el autobús...  El mismo tiempo podrá llevarse a un amigo, a dos; a un ser querido, a un amor. Pero lo que nunca morirán serán nuestros recuerdos, y nadie se los llevará porque son esencialmente nuestros.  Ese día en el parque, cuando jugando al fútbol te caíste, y tu madre tuvo que llevarte corriendo a urgencias a que te dieran siete puntos en la barbilla.  El olor de las rosquillas de la abuela recién hechas.  El primer beso escondidos debajo de un abrigo en el patio del colegio.  El sabor del primer suspenso en matemáticas.  El sonido de unas palabras al oído que valen todo el oro del mundo si las susurra la persona adecuada.  Una vida. La tuya. La mía.

Escribiría sobre un futuro cargado de ilusiones ligeras como pompas de jabón, que flotan en el aire coloreadas por unos rayos de sol que las vuelven arcoiris. Un futuro de colores nos lo planteamos todos al menos una vez al día. A las 03.42 le robaré un beso. A las 03.43 me lo robará él a mí, y así nos saquearemos el uno al otro hasta que amanezca. Al menos una vez, todo el mundo se plantea qué tiempo hará mañana, qué gafas de sol llevará puestas, cómo le dará los buenos días al jefe o cómo llamará a su nuevo bebé. Todos tenemos propósitos, hacemos promesas y vivimos de sueños...porque los sueños, al igual que los recuerdos, nadie puede arrebatárnoslos. Quizá apagarlos, quizá escondernoslos... pero el que enciende una luz y persigue su sueño siempre lo encuentra y ya no lo suelta. 

¿Y qué me dices del presente? ¿Realmente estamos aquí y ahora? ¿De verdad están tus manos rozando mi nuca mientras termino este texto? ¿Serías capaz de repetirme que me quieres como hace dos segundos? Nunca podremos detener el tiempo que se escure entre los dedos como el agua entre las manos, ni revivir un momento, ni adelantarnos a mañana. Qué injusto me parece que pase tan rápido, pero qué inteligente es vivir el momento;
porque el presente es un regalo, y por eso, se le llama presente.

2 comentarios:

  1. Gran última frase para rematar un gran texto.

    No sé si pensarás igual que yo, pero creo el pasado es lo que más influye en una persona. Creo que todo lo que he vivido en el pasado ha ido formando lo que soy en este presente. Lo que seré en el futuro no será más que mi presente pasado. El pasado influye. Y mucho.

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  2. El pasado cose el presente, así lo veo yo :) gracias Sergio una vez más!

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