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domingo, 8 de abril de 2012

En algún rincón de tu mundo y mirando en el desván.


Yo también me apuesto un tercio de cerveza a que esto no se acaba aquí. ¿O sí? No lo sabemos, y no queremos saberlo. Yo no quiero saberlo. No quiero preguntarme por qué todavía nos lo preguntamos. Yo quiero dejarme llevar, vivir el momento. Salir de fiesta con todos, jugar un futbolín contigo, un mus, o fumarnos un cigarro sin que se pueda cortar el aire con un cuchillo, sin que darte un abrazo sea algo más de lo que es: un abrazo. Yo quiero abrazarte como una amiga, mirarte y ver a un amigo. Y lo intento, te juro que lo intento, y aunque sé que es muy difícil, me lo creo, me creo que podemos ser amigos. No hablo de hacer el paripé, hablo de ser amigos de verdad. Porque no hace falta olvidar todo lo que tuvimos, no hace falta empezar de cero, basta con guardarse aquellas cosas buenas y bonitas que vivimos un día, y apartarlas a un lado cuando estemos cara a cara. No quiero borrarte de mi vida, nadie borra las cosas importantes. ¿Quieres tú borrarme de la tuya? No creo.


Yo creo que sea lo que sea lo que tengamos, lo mantengamos.

2 comentarios:

  1. ¿sabes?

    Enseñan más las horas que los años,
    los besos de los labios del amor cuando hace daño.
    Tantas palabras y crueles cicatrices
    y al final lo que más duele
    es el te quiero que no dices.

    Ante tus labios de carmín deja que brinde,
    por el amor y su motín,
    cuando el dolor al fin se rinde,
    créeme cuando te digo
    que quiero que seas feliz aunque no sea conmigo.

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  2. Entiendo lo que dices
    y valoro lo que haces.
    Yo guardo cicatrices,
    pero quiero hacer las paces.
    Inténtalo conmigo,
    podemos ser amigos.
    Sé que no es lo esperas,
    ignoro si es lo que quieres.
    Pero te lo pido desde dentro:
    sé mi amigo si te atreves.

    Y hablando de heridas,
    de dolor y de palabras,
    yo tengo, si te fijas,
    una marca grabada.
    No te diré dónde,
    ni cómo me la hice.
    Pero es la que más duele
    de todas mis cicatrices.

    Y te repito que te entiendo,
    que comprendo tus razones.
    Pero a veces es mejor
    separar los corazones.
    Las palabras que se guardan
    son las que se lleva el viento,
    y miento si te digo
    que no me quedan recuerdos dentro.

    Lo que vengo a decirte
    es que quiero conservarte.
    Que vale, que la vida sigue,
    pero quiero que tú seas parte.


    PD: deberías seguir escribiendo esas cosas tan bonitas en un blog, no en tu casa, los demás también tenemos derecho a leerte, Sergio. Por cierto, recapacita sobre lo que pone en la entrada... creo que merece la pena ser amigos. :)

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